Denominados el Telón de Fondo de la Capital, han sido objeto de múltiples intervenciones con efectos sobre su conservación y preservación, muchas de ellas ocasionadas como efecto de políticas y normas del orden nacional, regional y local; de actuaciones de particulares, y de la falta de mecanismos para ejercer su control y vigilancia.
Simultáneamente, se han expedido múltiples reglamentaciones por parte de las entidades ambientales de las diferentes órdenes orientadas a proteger su valor ambiental y paisajístico, a regular los usos, a mitigar los efectos de la ocupación y a restringir la continua utilización de recursos del subsuelo. Pese a dichas normas y, quizás como consecuencia de ellas, y de la diversidad de entidades con actuaciones y competencias en los cerros se han generado y subsisten conflictos de intereses que se evidencian en el deterioro de los cerros mismos.
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